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Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película o novela en cuestión.

domingo, 24 de enero de 2010

Gamer - Sociología Ficción

La ciencia ficción sirve para todo. Es un marco en el que podemos tratar desde visiones científicas hasta puros problemas sociales, sin olvidar que es un escenario ideal para películas de acción o terror.

Tanto es así que a veces uno no sabe en qué género encuadrar una película y muchas veces recibe el calificativo de ciencia ficción simplemente porque transcurre en el futuro o salen naves espaciales.

Con Gamer pasa algo parecido. Nos encontramos en una historia que se desarrolla en un futuro cercano pero que nos presenta un tema de actual, las redes sociales y los juegos “on line” basados en entornos virtuales. ¿Has visto “Los Sustitutos”?, pues es algo parecido pero al revés.

En esta historia escrita y dirigida por Mark Neveldine y Brian Taylor en 2009, se nos habla de una compañía (Castle) que dirigida por un joven genio de los negocios, Ken Castle (Michael C. Hall, que probablemente nos suene por haber protagonizado la serie Dexter) tiene ensimismado a todo el público de los medios audiovisuales con un juego de acción que se llama Slayers.

Castle ya había revolucionado a todo el mundo por medio de un juego que se llama Society, curiosamente similar en ética y estética a Second Life, pero con una particularidad, aquí en lugar de tratarse de un entorno virtual se trata de un entorno real.



Los personajes del juego no son muñequitos de dibujos animados, son personas reales que tienen un implante en el cerebro mediante el que son controlados por los jugadores. Es decir, los jugadores pagan por controlar a los personajes del juego y los personajes son actores que cobran por hacer lo que ordena el jugador.

Los personajes de Society se mueven en un entorno claro y limpio, visten de manera un tanto extravagante y se ven obligados a hacer y decir cosas aunque no tengan ganas de ello. El morbo de la situación se incrementa si pensamos que la atractiva chica del juego en realidad es una marioneta cuyos hilos mueve desde su casa un repugnante jugador en paños menores.



Dado que los personajes son humanos de verdad que no tienen otro remedio que hacer los que les mandan los jugadores, vemos que entre ambos se produce una relación amo-esclavo.

Como dice Ken Castle en una entrevista en la televisión: “Vivimos en sociedad, visitamos “Society”, en fin ¿cuál es… cuál es más real… en realidad?, es decir, en realidad ¿cuál es real?, ¿me entendéis?”. Lo que no deja de recordarme los debates que a veces hemos tenido en Second Life sobre la posibilidad o no de separar de la realidad las experiencias del juego. ¿Qué lo que estoy diciendo es una tontería?, pruébalo tú mism@ y hablamos.

Volviendo a la película, respaldado por el éxito y la experiencia de Society, Castle lanza un nuevo juego todavía más impactante: Slayers. Un combate que también se juega on line… pero en el que de nuevo todo es real, los personajes, las armas… y la muerte.



Slayers es un espectáculo mediático, con millones de seguidores en todo el mundo. Como dice la periodista Gina Parker Sminth (Kyra Sedgwick) en la misma entrevista con Castle: “Si Society nos permitía vivir a través de los demás, Slayers nos permite morir a través de los demás”.

Es un juego de guerra en entorno urbano en el que los combatientes son presos condenados a muerte que participan con el aliciente de que si sobreviven treinta partidas quedarán libres.

Vuelven a estar controlados por medio de un implante cerebral por el que reciben órdenes que se ven obligados a cumplir. Los jugadores les controlan cómodamente desde sus casas. Ellos vuelven a ser meras marionetas que se mueven al son del que maneja los hilos. Simples personajes de un juego que morirán si el que los controla lo hace mal.



Pero si los de Society pueden acabar traumatizados por lo que se ven obligados a hacer, los personajes de Slayers lo tienen mucho más crudo. Su sensación de impotencia es mayor aún porque su supervivencia depende totalmente de alguien a quien no conocen y que no siempre les hace realizar las acciones más adecuadas, esto provoca una sensación de indefensión que puede llegar fácilmente a depresión, si no muere antes en el combate claro.

Todo esto, transmitido en directo para todo el mundo, hace de Slayer un espectáculo morbosamente irresistible.

El héroe del momento es Kable (Gerard Butler) un personaje a la vez duro y justo, al que le quedan tres batallas para alcanzar la libertad. Cuanto más sobrevive más popular es el personaje, pero claro, para mayor grandiosidad del espectáculo ha de morir jugando. Así todo está preparado para que también Kable muera. Es sólo un peón y Castle tiene muchos más proyectos para el futuro.

Si has visto la película ya sabes cual es el desarrollo y el final de la historia, si no, lo dejo para que tú misma@ lo descubras.

A mí me ha parecido una película muy interesante, con el punto justo de acción para enmarcar la historia pero sin recrearse en las escenas sangrientas.

Pero lo que más me interesa es el trasfondo sociológico, por una parte la posibilidad de vivir una existencia ficticia a través de Society y por otra el morbo que genera Slayers.

Como ya he dicho, quien conozca Second Life habrá visto enseguida las similitudes que se plantean con Society. Es prácticamente lo mismo pero ahora se nos plantea la posibilidad de utilizar personas reales en nuestro juego. Quitando esa diferencia podemos hacer lo que nos plazca, elegir un personaje de un sexo distinto del nuestro, vestirle como nunca nos vestiríamos nosotros, interactuar como no nos atrevemos a hacer, arriesgarnos como nunca se nos ocurriría en la vida real...



Si en Second Life nos hace gracia ver al personaje que nos representa vestido de esa manera y haciendo todo tipo (todo tipo, repito) de cosas raras, en Society ocurre lo mismo pero con el morbo añadido de que se trata de personas reales, con lo que temas como el exhibicionismo, voyeurismo y cibersexo adquieren otra dimensión, por poner simplemente ejemplos en los que probablemente ya estabas pensando, ¿no?, vaya, voy a ser yo el único pervertido.



Slayers nos plantea otra opción diferente, fundamentalmente por dos aspectos. Primero, tiene lugar en un entorno violento, nuevamente con el aliciente de que es real. Y segundo, aquí la inmensa mayoría de la gente no participa en el juego, sino que actúa de espectadora. Es una mezcla de videojuego, película de acción y reality show en el que el aliciente de cada partida es ver si al final sobrevivirán nuestros personajes favoritos. Si no es así, el hecho de que hayan muerto o no, no parece demasiado importante.

El caso es que este morboso espectáculo ha enganchado a millones de espectadores en todo el mundo, cosa que podría ser absolutamente creíble si tenemos en cuenta la expectación que despierta Gran Hermano en todos los países en que se emite. Si me permites la broma macabra te diré que creo que prefiero Slayers.

No quiero terminar de hablar de esta película sin comentar unas cosas de su banda sonora. La música es de Robb Williamson y de Geoff Zanelli. Acompaña muy bien la acción de la película, pero quiero destacar especialmente dos momentos que me llamaron la atención. En las escenas del inicio suena "Sweet Dreams", pero no en la versión de Eurythmics sino en la de Marilyn Manson, que es más inquietante.

El otro momento es el de la pelea final de Kable con Castle, en el que éste aparece con sus secuaces interpretando una curiosa coreografía de “Under my skin”. Evidentemente ambas canciones están elegidas con total intención.


Bueno y después de los meses de inactividad en este blog, creo que con esto ya es bastante.

Saludos,



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