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Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película o novela en cuestión.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El cine y la realidad virtual (Todo sobre mi Matrix)

Reconozco que hay temas que me llaman mucho la atención y uno de ellos es la realidad virtual. La mezcla de los acercamientos que se pueden hacer desde la ciencia ficción, la informática, la pedagogía y la psicología me resulta irresistible.

Casi todos hemos manejado alguna vez programas que emulan la realidad de manera virtual, en su mayoría juegos o programas educativos. Utilizando distintas interfaces podemos pilotar aviones, conducir coches o luchar con guerreros fantásticos, pero también podemos diseñar construcciones, pasear por calles, visitar iglesias, museos y paisajes de cualquier parte del mundo. Y si además tienes una Wii en casa, pues mucho más.


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Y hablando de tamaño, ¿qué decir del tan cacareado sexo virtual?.


Fuera de bromas, no sé si a ti, amable lector, te pasa lo mismo, pero cuando yo hablo de cualquier tema, alguien que sabe que tengo una página de cine me dice: “Entonces habrás visto …….” Pudiendo sustituir la línea de puntos por el título cualquier de película que normalmente no he visto.

Así me hablaron de “El cortador de césped”. A juicio de lo que decía mi interlocutor, un peliculón de culto, basado en una novela de Stephen King, pionera del tratamiento de la realidad virtual en el cine y que inmediatamente sentí vergüenza de confesar que no había visto. Para disminuir la disonancia que sentía por no haber visto semejante pieza clave, intenté conseguir la película por todos los medios, cosa que como sabes es bastante fácil.

Por no alargarme demasiado en los detalles, te diré que cuando la vi la película me pareció una cutrez, en la que Pierce Brosnan debió acceder a aparecer en un momento de debilidad contractual, antes de hacer de James Bond. Me extrañó verlo en el papel poco creíble de un científico al que las cosas siempre le salen torcidas y sus jefes pasan de él, pero después de ver “Mamma mia!” tampoco sé qué pensar, quizás que es un actor más versátil de lo que pensaba.

Bueno, tal vez es que tenía demasiadas expectativas puestas en la película y por eso me defraudó. También el hecho de que ya estamos acostumbrados a otro tipo de efectos especiales y otra estética. Esta película es de 1992 y se nota, pero he de reconocer que sirve perfectamente para introducirnos en el tema de la realidad virtual.


El argumento me recuerda en cierta a forma a Charly, pues de igual manera se intenta emplear una tecnología novedosa para mejorar la inteligencia de una persona que sufre retraso mental. Y de igual manera el resultado es imprevisto, aunque en este caso se nota el estilo del señor King.

Lo cierto es que desde hace unos años la investigación de la mente humana tiene bastantes lazos de unión con la ciencia cibernética. Los psicólogos cognitivistas utilizaron, a mediados del siglo pasado, el sistema del procesamiento de la información de los ordenadores para idear modelos que explicasen procesos similares en nuestro cerebro. Donald Brodabent, entre otros, concibió un modelo de tres compartimentos para explicar el procesamiento en serie de los estímulos, que se iniciaba en la memoria sensorial y llegaba en última instancia a la memoria a largo plazo. Actualmente, los informáticos se inspiran en las redes neuronales de nuestro cerebro para estudiar modelos conexionistas de procesamiento en paralelo y almacenamiento de la información.

Pero además de este desarrollo teórico, la evolución de los sistemas informáticos permite la creación de entornos virtuales que podemos utilizar desde con fines lúdicos hasta los educativos, pasando por los terapéuticos. Ya hemos comentado lo divertido que puede ser pilotar un avión y hacer acrobacias sin miedo a estrellarnos, pero además estos entornos nos pueden permitir adquirir la pericia necesaria a base de practicar en simuladores, lo cual puede ahorrar mucho tiempo y dinero en los procesos de formación. Y en el plano terapéutico podemos utilizar por ejemplo el entorno virtual para poner al sujeto, sin peligro, ante situaciones potencialmente fóbicas hasta que sea capaz de superarlas.

En esta película se va un poco más allá y el sujeto que se conecta a la máquina de realidad virtual, fusiona su mente con la red cibernética, prescindiendo de su cuerpo y creando un súper ente electrónico que pretende controlar toda nuestra existencia en el futuro.

Por cierto que su frase "cuando entre en la red mundial mi llanto de recién nacido sonará en todos los teléfonos de este planeta al unísono” la he oído en alguna otra parte y ahora no recuerdo bien dónde. Me recuerda a “Jane”, la amable conciencia cibernética que se comunicaba con Ender y que surgió fruto de la conexión de los ordenadores de los Cien Mundos mediante la red de comunicaciones instantánea, llamada “ansible”, que imaginó Ursula K. Le Guin y que utilizó Orson Scott Card en “La voz de los muertos”. Aunque por la mala leche demostrada, este ente se parecería más a Skynet de Terminator.



Si bien en estos casos el ente surge por la acumulación de ordenadores conectados a la red y en la película que comentamos por el traspaso de la inteligencia de una persona a una supuesta red de bases de datos. Como hipótesis del nacimiento de una red global autoconsciente, parece más lógica la primera, aunque aquí vemos sin embargo un interesante apunte de lo que puede llegar a ser la realidad virtual y que nos puede servir también para comentar otras películas que trataron estos temas.

La primera que me vino a la mente fue TRON, una interesante experiencia de 1982, con notables efectos visuales, en la que una máquina digitaliza a un programador un tanto rebelde y le introduce dentro de un ordenador, obligándole a luchar con otros programas por su supervivencia.

Fue algo muy novedoso entonces, en cuanto a historia y estética y sirvió de idea para muchos videojuegos.


Otro aspecto muy interesante que trata el cine y en el que se combinan los conceptos de “mente” y “máquina” es lo que yo llamaría la “realidad programada”, la implantación de recuerdos en una persona e incluso el hacer que su mente experimente unas sensaciones y vivencias distintas a las que está teniendo en verdad su cuerpo.

La primera película que recuerdo en la que vi algo semejante fue un capítulo de la serie original de Star Trek, en la que los habitantes de un planeta hacían vivir a sus visitantes las experiencias que ellos querían. Al final, la tripulación del Enterprise lleva allí a una persona gravemente impedida por un accidente, pero que sin embargo allí siente la capacidad de moverse sin limitaciones, una especie de Matrix biológico y además bondadoso. No recuerdo el capítulo en cuestión de la serie, pero si a ti te suena, por favor dímelo.

En cuanto al implante artificial de recuerdos, quizás la más interesante sea “Desafío Total”, que une la acción a una intrigante historia de ciencia ficción en el que el protagonista tiene que descubrir cuáles de sus recuerdos son verdad y cuáles imaginarios y además decidir con qué existencia se queda. Difícil decisión ¿verdad?.


Y en este sentido también tenemos a la española “Abre los ojos” del genial Alejandro Amenábar, en la que el protagonista descubre que no se está volviendo loco, sino que esta viviendo una existencia ficticia, conectado a una máquina, pero que eso tampoco le garantiza la felicidad.


Y por fin llegamos a “Matrix”, la culminación de la realidad virtual en la que cerramos el círculo que abrimos con Tron. Aquí nuestra existencia, la de toda la humanidad, vuelve a estar dentro de una máquina y sólo unos pocos rebeldes son conscientes de ello y luchan contra el sistema, siendo capaces de afrontar los sacrificios que supone salir de la existencia programada y vivir la real.


Es notable el análisis filosófico y moral que se puede hacer de la trilogía. Y digno de mención el meditado final de la historia, en el que Neo se sacrifica para contaminar el sistema tal cual virus informático. En fin, tampoco te cuento más cosas porque sé que las has visto.

Pero no quiero terminar este paseo por la virtualidad sin hablar de WALL•E. Son muchas las cosas que se me ocurre comentar en este película, por ejemplo las emociones y la personalidad que reflejan los dos robots protagonistas, inexpresivos a primera vista, pero que con unos simples retoques en los ojos, los creadores son capaces de transmitir toda una amplia gama de emociones. Y otra cosa, para mí tambien digna de mención, es el guiño que se hace a "2001 Una Odisea en el Espacio" haciendo que el ordenador de la nave nos recuerde, física y psicológicamente, a HAL 9000.

Pero volviendo a lo que ahora nos interesa, el simpático y curioso robot de limpieza se encuentra a lo que queda de la humanidad, confinada en una nave espacial de recreo viviendo una existencia idílica pero ficticia, en la que todo tipo de actividades, lúdicas y sociales (trabajar no se trabaja) se realizan conectados a un terminal informático que controla todo lo que hacen las personas, bueno, lo que se dejan hacer, porque a base de llevar años y años tumbados en la cómoda interfaz, ya son incapaces de moverse por sí mismos.


¿Será alguno de estos el futuro que nos depara la virtualidad?.

Si quieres más información recomiendo que pulses el enlace sobre Los Mundos Virtuales en el cine para acceder a un repaso más amplio de las películas que han tratados estos temas.

Saludos.

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